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Antonio Martorell y el Ateneo de Ponce: un encuentro mágico

Domingo,17 enero 2010 0 comentarios

elsuralavista.com
Por José Raúl Cepeda
Blog Pedaleando desde el Sur

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Quizás  nunca sepamos lo que sería la gráfica puertorriqueña sin la presencia determinante de Antonio Martorell. Él es quien nos enseña otra manera de ver la realidad, de ver el Caribe y su entorno urbano. Su lección parece simple, pero es simultáneamente sintética, sincrética y de una virtuosa realización técnica que nunca abandona el lado humano  de la expresión gráfica.”

Fernando Ureña Rib

Artista dominicano

Ponce – Espacio mágico… Salmón # 54 en la Playa de Ponce, el Taller del Maestro.  La ocasión, la noche del miércoles, 13 de enero de 2010.  El Ateneo de Ponce visitó y celebró un encuentro con el famoso artista plástico boricua.

Los asistentes, un grupo de lo más heterogéneo, vecinos de la comunidad, amigos de la academia, colegas artistas, admiradores de todas las edades se dieron cita para el “saludo protocolar” al Maestro.

El Maestro, Antonio “Toño “Martorell, ataviado de guayabera negra, mahones (vaqueros, jeans) y portando uno de sus emblemáticos sombreros, un panamá blanco, recibió a todos en la puerta de su Taller.  Su sonrisa y calidez al darles la bienvenida en la puerta a los invitados del Ateneo de Ponce, que fueron llegando desde poco antes de las 7 de la noche, fue el primer indicio de la noche que les esperaba.

Cuando me encomendaron  la misión de escribir esta columna créanme que pensé que no iba a ser fácil.  Como buen egresado del sistema de educación pública del país, mis conocimientos de arte son cercanos a ninguno.  No fue hasta que me gradué de la escuela de derecho y como consecuencia de mi trabajo profesional como profesor universitario que comencé por mi propia iniciativa a exponerme a escenarios como el Museo de Arte de Ponce.

También alrededor de esa época en una feria de libros me encontré con uno que se titula “Construcción de lo visual” de Damian Bayón y aunque admito que nunca lo leí completo, la primera línea de ese libro me impacto de manera tal que no la puedo olvidar.  Decía, que el primer paso para apreciar cualquier obra de arte plástico era reconocer si a uno le gusta o no la obra.  Nos dice el autor en el libro que no importa cuanto uno sabe de sobre los aspectos técnicos de un estilo de arte, si a uno no le provoca la obra no la va a poder apreciar.

En el caso de la obra de Martorell uno sencillamente no puede quedarse impasible ante sus piezas.  Cada una de ellas apela simultáneamente a varios sentidos, y provoca una reacción en muchos casos visceral.  Dependiendo de las sensibilidades y las preferencias estéticas de cada cual el trabajo del Maestro puede o no “gustarte”, pero te garantizo que va a dejar de provocarte.

El Ateneo de Ponce

El Ateneo de Ponce es una institución cultural fundada en 1956 por el Dr. Ramón Zapata, quien fuera Catedrático de Humanidades de la PUCPR.  Tiene como objetivo la difusión de la cultura, de las Ciencias, las Letras y las Bellas Artes a través de una variedad de actividades que incluyen: conferencias, certámenes, publicaciones, conciertos, presentaciones de trabajos cultos entre otras.

Por varios meses el Ateneo contempló la idea de compartir con Martorell.  Se debatía entre hacerle una visita al Taller o tener al Maestro Martorell como invitado para un conversatorio.  Al final lograron, exitosamente debo añadir, ambas cosas.  De hecho la convocatoria, a pesar del receso por las fiestas navideñas, fue una de las más exitosas del pasado año para esta entidad, con más de 40 invitados presentes.

La importancia de ser Toño Martorell

antoniomartorel8El Maestro Martorell en mi opinión puede ser considerado el más importante artista plástico de esta generación.  No solo fue por varios años artista residente de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, donde además dirigió el Museo de Arte Dr. Pio López Martinez o Museo Ramón Frade como también se le conoce; sino que también fue artista residente de la prestigiosa Universidad de Harvard, en el estado norteamericano de  Massachussetts.

Junto a su obra ha sido el portaestandarte de la bandera de la plástica boricua a todo lo largo y ancho del globo terrestre; desde Japón a Europa, desde Latinoamérica hasta los más diversos rincones de los Estados Unidos.

Según la wikipedia, Martorell, nació en Santurce, un 18 de abril de 1939.  El primero de tres hijos  de don Antonio Martorell y doña Luisa Cardona. Comenzó a exhibir interés en el arte desde muy pequeño mediante el dibujo.

Estudió diplomacia en la Universidad de Georgetown, en Washington, DC.  Luego optó por las artes y estudia pintura en España, bajo Julio Martín Caro. Regresa a Puerto Rico y hace su aprendizaje en gráfica con Lorenzo Homar en el Taller de Gráfica del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Se desempeña como artista gráfico, escenógrafo, ilustrador de libros y maestro.

Posteriormente estableció su propio taller al que llamó Taller Alacrán, donde creó muchos afiches de tema político en la década del 70. De hecho en su obra en general nunca ha evitado entrar en temas controversiales de corte político.

Por muchos años se dedicó casi por exclusivo a la gráfica, trabajando preferentemente la xilografía y cultivando también el género del cartel en serigrafía. Hoy día sus obras son de una diversidad asombrosa destacando las instalaciones multimedia, la pintura en los más diversos medios muchas veces combinadas con detalles gráficos que recuerdan su amor por la letra escrita.

También se ha destacado como escritor con dos libros de su pluma “La piel de la memoria” y “El libro dibujado / el dibujo librado”. Además de que mantiene una columna en la sección cultural Escenario del periódico El Vocero.

Es también una celebridad televisiva tras su incursión con el Programa “En la Punta de la Lengua” donde comparte con la escritora Mayra Santos Febres,  su participación incluye hasta segmentos de cocina, donde dejó demostrada una vez más su polifacética personalidad.

antoniomartorel11Esta característica es muy bien descrita por  la profesora de arte Deledda Cross en su escrito “Las Mocedades de Martorell” cuando dice, “Por cerca de cuarenta años, Antonio Martorell ha ido ampliando su repertorio expresivo a través de prácticas artísticas y literarias mediante el uso de una gran variedad de técnicas y procedimientos que incluyen la estampación serigráfica y la ilustración, el dibujo, la pintura, la creación de decorados, la actuación teatral y cinematográfica, la producción de instalaciones, la memoria autobiográfica, la conferencia, los artículos periodísticos y los programas culturales de radio y televisión.

Este rico y diverso entramado artístico, ha ido creando un horizonte, en el que progresivamente ha llegado a identificar la creación con las expresiones de su propia vida coincidiendo con el principio formulado por André Breton de unir en un mismo universo, la creación de la obra y la vida del artista”.

Y añade La Profesora Cross, “A pesar de que su lenguaje es instintivamente ecléctico y se caracteriza por incorporar una amplia gama de preocupaciones temáticas y formales, hay en su trabajo una serie de líneas maestras que se mantienen como una constante y que están presentes desde sus primeros trabajos como grabador. Entre esos temas encontraremos … la misma preocupación por la condena de los poderes políticos y económicos, la defensa de la vida como un principio fundamental que ampara, sin importar el origen racial, económico o cultural, a todo el género humano y al entorno natural donde éste se manifiesta. Hay además, una dimensión festiva en la que encontramos un enfrentamiento de las fuerzas creativas de la vida frente a las fuerzas destructivas de la muerte, que se hacen más evidentes en su trabajo plástico, después de su prolongada estadía mexicana.

Martorell ha sido ganador de la  Bienal de Arte de San Juan.  Tiene a su haber la ilustración de libros de diversos autores incluyendo Alma Rosa Flor, Heraclio Cepeda, Nicholasa Mohr y Pura Belpré.

Para orgullo de sus compatriotas sus obras se exhiben en colecciones públicas y privadas como el Instituto de Cultura Puertorriqueña, el Museo de Arte de Ponce, el Museo de Arte de Puerto Rico, la Galería Nacional de San Salvador, el Museo de Arte Moderno de Mexico, el; Museo del Barrio en NYC y el Whitney Museum entre otros.

Es padre de la bailarina Alejandra Martorell y padre adoptivo de  Giovanni Rodríguez, director del filme de culto, “Red Canyon”, y además es abuelo de Gaél Rodríguez.

En noviembre de 2006 fue víctima de un incendio en su casa/taller en Cayey.  Este infortunio facilitó su decisión de mudarse al espacio que había adquirido años antes en la Playa de Ponce.

¿Por qué la Playa de Ponce?

Yo tuve la suerte y el honor de conocer al Maestro Martorell en una de antoniomartorel5sus exposiciones en el Museo de arte de Ponce.  Ya por esos días estaba instalando su Taller en Ponce, el mismo donde se celebró el encuentro.  Recuerdo que en un breve saludo en el pasillo me tome el atrevimiento de darle la bienvenida a la Playa de Ponce, ya que me había enterado recientemente de la apertura de su nuevo taller.

De hecho, el propio Maestro, recientemente le expresó a la prensa local, que “más que ponceño se siente playero de nuevo cuño”. Leer esta expresión, como playero de nacimiento, me llenó de orgullo de que una figura de la estatura de Martorell escogiera mi barrio para hacerlo suyo.

Don Toño nos contó, a raíz de una de pregunta durante el conversatorio, que él había alquilado el espacio, que posteriormente adquirió, para montar una instalación para una exposición en el Museo de arte de Ponce.  Nos dijo que supo del lugar por otros amigos artistas que habían usado el espacio con el mismo propósito.

Durante los proyectos de arte público que el gobierno promovió a principios de la década pasada.  Aquí en mi barrio de la Playa, Martorell creó un conjunto escultórico en colaboración con jóvenes de la comunidad, participantes de los programas de los Centros Sister Isolina Ferré.  El resultado fue la obra bautizada originalmente como “La Ola Marina” ubicada en el Parque Enrique Gonzalez, mejor conocido por los playeros como “El Malecón”, a pasos del Taller.

Esta obra de arte público fue descubierta por los amigos que pedalean mensualmente en la Masa Crítica de Ponce quienes lo convirtieron en uno de sus puntos de encuentro favoritos.  De hecho, incluso tuvimos el atrevimiento de rebautizar la obra como ”el Marullo de Martorell” acto que fue sancionado por el propio Maestro ya que según sus propias palabras ese nombre se oye mejor que el original.

Don Toño nos contó lo bien que se siente en la Playa.  Nos dijo de cómo camina por el vecindario, a la panadería, a la farmacia, al correo y de cómo ya se ha vuelto una presencia familiar del sector que saluda a los vecinos y a quien los vecinos reconocen.  De hecho, añadió, ya alguna gente piensa que es playero de nacimiento y que lo que hizo fue regresar al barrio que lo vio nacer.

Martorell nos confió a los participantes del conversatorio que una de las cosas que lo atrajo de Ponce fue la luz. Dijo que la luz de Ponce es especial.  También comentó que la Playa se le parece al Santurce de la década del 1950 donde el creció.

Con gente buena que se cruzan en la calle y te saludan.  Un lugar donde la gente camina o se mueve en bicicleta y donde todos se conocen.  En pocas palabras, dijo, que no le causa el más mínimo temor caminar por la Playa de Ponce para sus gestiones.

El Taller

tornoEl Taller de Martorell se encuentra en un antiguo almacén que hasta principios del siglo XX era parte del muelle de la ciudad.  El espacio ha sido transformado por el Maestro en taller, residencia, almacén, oficina, galería y cuenta además con un hermoso jardín con un estanque rodeado de arboles.

Es un lugar difícil de describir, pienso que el Taller está en un continuó estado de metamorfosis.  En cada visita que he hecho al lugar el espacio se ve igual pero diferente.  Imagino, que como resultado de la naturaleza del trabajo que allí se desarrolla el espacio cambia, se modifica y se adapta con cada nueva creación.

Otra de las cosas que nos contó fue que como consecuencia del fuego que consumió su estudio y residencia en Cayey sus amigos se desbordaron en generosidad.   Nos habló de que muchas cosas que hoy están en su taller las recibió como donativos o regalos que le hicieron.

Un ojo atento, encontrará en los alrededores del Taller y del jardín que el Maestro creó en un área que ocupa más de la mitad del antiguo almacén donde ahora reside, piezas rescatadas del incendio de Cayey.  Distribuidos por allí yacen recuerdos de trabajos anteriores y que a través del fuego fueron transformadas y ahora ocupan espacios de honor en este espacio de la Playa de Ponce.

El Encuentro

encuenrLa primera actividad del año para el Ateneo de Ponce fue un éxito.  El evento fluyó de una manera natural.  La combinación de las vibras que aportó la gente y las vibras de la maravillosa colección de objetos del lugar posiblemente tuvo algo que ver con la experiencia.

El propio Maestro en uno de sus comentarios nos dijo cuanto el disfrutaba de ver el Taller lleno de gente.  Que el arte necesita de personas que lo aprecien, lo admiren y lo disfruten.  Que es en ese disfrute que la gente tiene del arte que el arte brilla y cumple su función social.

Luego de un animado intercambio de preguntas y comentarios entre el Maestro y sus invitados, los invitados del Ateneo, Martorell nos guió en un recorrido por los diferentes rincones del Taller.

De hecho, la actividad se puede decir que constó de tres partes.  Al principio el Maestro estimulo a los invitados a deambular por el Taller observando las piezas que estaban en exhibición.  Segundo, fue el conversatorio, estimulado por las cosas que las personas veían allí.  Tercero, fue el recorrido guiado donde el Maestro nos contó detalles de algunas de las piezas.

Para cerrar la noche El Ateneo obsequió a los asistentes con un coctel.

Gracias al Ateneo de Ponce por esta experiencia.  Y GRACIAS, muchas gracias Maestro por la gentileza y el calor con que nos recibió.

¡Paz y Pedal!

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